jueves, 5 de enero de 2012

La Rueda del Tiempo 1ª Parte

Estreno el año con una revisión de los diez primeros libros de la edición más reciente de La Rueda del Tiempo. Se trata de la gran novela río del tristemente fallecido escritor Robert Jordan, conocido también por sus novelas sobre Conan. Dada la magnitud de esta saga, de la cual se ha terminado recientemente de escribir el último capítulo, he decidido dividirla en dos partes para que resulte más ordenada y manejable tanto para mí como para los que se acerquen a leer esta reseña.

Robert Jordan es realmente el pseudónimo de James Oliver Rigney Jr. (1948-2007), nacido en Charleston (Carolina del Sur). Diplomado en física en The Citadel, una universidad militar, participó en la guerra de Vietnam y no fue hasta su regreso que comenzara a escribir, una afición que venía de su más tierna infancia donde comenzó a interesarse por los relatos de Mark Twain y Julio Verne y más tarde tuvo mucho tiempo mientras se recuperaba de su convalecencia tras un accidente de trabajo. Fue por esta inquietud y la convicción de que sería capaz de hacerlo mejor que al final se decidió a embarcarse en la literatura y los resultados parece que le han dado la razón. Ha publicado un total de ocho novelas sobre Conan (1982-1984). Ya sería en 1990 cuando vería la luz The Eye of the World, el primer libro de La Rueda del Tiempo y seguiría manteniendo un ritmo de un libro al año aproximadamente hasta 2005, año en que publicó Knife of Dreams. Desgraciadamente al año siguiente Jordan anunció que le había sido diagnosticada una amiloidosis con cardiomiopatía y que su esperanza de vida era como mucho de unos cuatro años, aunque fue en septiembre de 2007 cuando su enfermedad acabaría por causarle la muerte.


Hablar de La Rueda del Tiempo sería hablar de muchas facetas. En primer lugar me gustaría comentar que originalmente consta de 14 libros aunque aquí la editorial encargada de traducirlo y editarlo en castellano se encargó de subdividir varios para hacer más larga si cabe la saga. En su primera edición, que fue en rústica, se espera que llegue a un total de 21 volúmenes, mientras que en su segunda y más reciente edición en cartoné sumará un total de 20, un número bastante superior a la edición inglesa. En segundo lugar habría que hablar del encargado de continuar esta saga tras la muerte de Jordan. Se trata del conocido escritor Brandon Sanderson, elegido por la mujer del difunto escritor como el más idóneo para completar las notas y escritos que habían quedado, que terminó en fecha reciente el último libro de la saga A Memory of Light, cuya publicación se espera durante este recién estrenado 2012.


Ya entrando en el argumento de esta saga, La Rueda del Tiempo parte de un momento concreto en el tiempo y a partir de ahí comienza a narrar sucesos anteriores que tienen relación con el actual mientras sigue desgranando los hechos que llevarán al gran final de la historia. Todo comenzó cuando el Creador expulsó al Oscuro, que quedó aislado del mundo de los humanos durante mucho tiempo hasta que los Aes Sedai, magos varones, consiguieron de alguna forma llegar hasta él y se abrió una brecha en la prisión que lo tenía retenido. A través de esta brecha, el Oscuro sembró el caos y la destrucción, momento en el que varios de estos Aes Sedai fueron seducidos por las promesas del Oscuro y se convirtieron en sus Elegidos y servidores. Esta situación no habría de durar demasiado pues alguien se alzó contra el caos. Este hombre, Lews Therin Thelamon, conocido como el Dragón, reunió un ejército compuesto por los cien varones más poderosos que pudo encontrar con el fin de internarse en pleno corazón del territorio enemigo y sellar de nuevo la prisión del enemigo ancestral. Su arriesgada maniobra tuvo éxito y el Oscuro fue de nuevo confinado en su encierro y con él los Renegados, pero el precio a pagar también fue muy alto, llegando a corromper la fuente de poder de aquellos que le habían liberado, una fuerza conocida como el Saidin, causando la locura de todos aquellos portadores de la magia en su sangre y también lo que llegó a conocerse como el Desmembramiento del Mundo. Imperios y naciones quedaron separados o destruidos, montañas crecieron, mares se secaron y otros aparecieron cambiando la superficie del mundo, un mundo en el que los mortales luchaban por sobrevivir y en el que la magia apenas había podido salvarse merced a las Aes Sedai mujeres, un grupo que se recluyó casi en su totalidad en la fortaleza de Tar Valon, mermadas en sus conocimientos y poder como nunca antes.

Y pasaron tres mil años... la gente solo recuerda leyendas sobre lo que una vez fueron Lews Therin y sus cien compañeros. Se han rehecho las vidas de los que sobrevivieron y han prosperado, nuevas naciones han nacido y crecido dando paso a nuevas civilizaciones y países. Sin embargo hay cosas que todavía recuerdan con horror a estos sucesos. Las Aes Sedai se han convertido en las únicas portadoras de magia pues, aunque nacen varones que pueden manipular el poder, la corrupción de la fuente hace que enloquezcan, por lo que son amansados antes de que su locura les haga destruir todo aquello que tanto ha costado construir. La Llaga, al norte, sigue siendo una constante fuente de problemas y de incursiones ocasionales de trollocs, unos seres que más al sur han pasado a ser solo leyendas. Y están las profecías, aquellas que afirman que el Dragón retornará para enfrentarse con el Oscuro una vez más y afirman: "nacerá un niño a la vista de Tar Valon, en las laderas del Monte del Dragón, y ese niño crecerá hasta convertirse en el Dragón Renacido, única esperanza de la humanidad en el Tarmon Gai'don, la Última Batalla: un hombre capaz de encauzar… Que la Luz se apiade de todos nosotros..."


En este marco comienzan las aventuras de Rand, Perrin y Mat, tres chicos normales de un pueblo tranquilo llamado Dos Ríos situado en el reino de Andor que verán su vida truncada a raiz de la llegada de Moraine, una Aes Sedai de Tar Valon que busca algo en este rincón del reino... o tal vez a alguien. Empujados por la aparición de trollocs, esos seres legendarios, estos tres chicos, Ewgene y la Zahorí Nynaeve partirán del pueblo espoleados por la necesidad de conocer cual es su papel en el Entramado de la Rueda, que parece dispuesta a sacarlos de su tranquila situación a la fuerza y llevarles a recorrer toda la geografía del mundo conocido en pos de una antigua profecía que se hace realidad paso a paso en la figura de estos tres jóvenes y que afecta a las mujeres que le acompañan. Visitarán lugares oscuros como Shadar Logoth, la ciudad maldita, Shienar y las tierras de La Llaga, Andor, Cairhien, Falme, Tar Valon o Tear. En su camino se encontrarán con gente dispuesta a ayudarles o enemigos que harán lo imposible para detenerles porque ellos son ta'veren, personas especiales en torno a los cuales se entretejen las hebras del Destino de todos y a su paso capaces de causar cambios de mayor o menor intensidad afectando cuanto les rodea. Siempre guiados en mayor o menor grado por la mano de Moraine, Rand descubrirá que es heredero de la antigua profecía, Perrin el depositario de un poder ancestral y Mat el legado de la sabiduría de grandes hombres de antaño. Egwene y Nynaeve, a la que se unirá la princesa Elayne de Andor, descubren que son capaces de encauzar y tocar la Fuente Verdadera. El Saidar es fuerte en ellas por lo que serán sometidas a todo el proceso de aprendizaje para llegar, con suerte, a ser un día Aes Sedai. De sus andanzas, aventuras, amores, desengaños y amigos tratan estos diez primeros libros de La Rueda del Tiempo, que tienen en Cielo en Llamas un momento crucial que hace posible su división en dos en este punto (pero que no voy a contar para no hacer spoiler a quien no haya leído esta saga).

Jordan ha sabido crear toda una mitología de similar envergadura a la del propio Señor de los Anillos en La Rueda del Tiempo, con el que sobran los paralelismos y las similitudes. Cualquiera que se anime a leerlos se dará cuenta de que en grandes pinceladas mantiene un esquema similar. Estas obras, así como la de George R. R. Martin, son claros exponentes de lo que se llama "novela-río". Una novela-ríose suele extender en varios libros, con continuidad. El número de volúmenes que puede durar es variable, pero lo importante es que los personajes se extiendan a lo largo de ellos (aunque algunos desaparezcan y otros nuevos entren) se mantengan hasta el final de la obra en sí. Sin duda posee elementos originales y únicos como la división del poder en dos según el sexo de los que se acerquen a él (Saidar y Saidin), la desaparición de las razas típicas de una novela de literatura fantástica como son los elfos y los enanos, aunque aparece una nueva raza llamada los Ogier que en parte parecen recoger elementos de las dos anteriores, y la extensión del conflicto que llega a alcanzar a los Marinos (el nombre es por sí bastante autoexplicativo).


La narración es bastante amena la mayoría del tiempo, alcanzando momentos de gran intensidad épica en ciertos momentos puntuales. En ocasiones se ralentiza e incluso puede exasperar a aquellos deseosos de averiguar qué ocurrirá a continuación al detenerse en examinar con detenimiento la forma de pensar y las inquietudes de los diferentes personajes que protagonizan esta serie de libros, unas personalidades diferentes entre sí y que irán cambiando y madurando en diferentes direcciones a tenor de las propias vivencias que van teniendo a lo largo de la historia. Los personajes van cambiando conforme pasa el tiempo y crecen, lo que contrasta también en ocasiones con lo estáticos y planos que pueden resultar algunos personajes secundarios. Las relaciones personales ya sean de amistad u otro tipo son también importantes y definirán con mucho a cada uno de los protagonistas. Ya sea el que teme su destino, aquel que se debate entre diferentes opciones o las rivalidades, dará forma a decisiones y comportamientos que causen unos u otros efectos tanto en sí mismos como los que le rodean llegando a afectar a reinos enteros como si de una piedra lanzada a un tranquilo lago se tratase.

Se trata por tanto de un claro exponente de la literatura fantástica, aunque sin llegar a la complejidad y madurez de la obra de Martin, es capaz de situarse más allá de la fantasía épica tradicional (Dragonlance, Reinos Olvidados),como ha hecho Patrick Rothfuss, pero sin llegar a igualar a Tolkien o a Brandon Sanderson, cuyo trabajo va a permitir ver el final de la saga. Es, sin duda, una de las grandes sagas de la literatura fantástica y muy recomendable para aquellos que ya disfrutaron de clásicos como El Señor de los Anillos, Dragonlance o La Espada de la Verdad, por citar solo algunos. Eso sí, siempre hay que ser conscientes de que una obra larga implica cambios en la narración que harán pasar de momentos épicos a una ralentización e introspección que puede resultar tediosa. Dar una oportunidad a la obra de Jordan garantiza muchas horas de diversión que posiblemente hagan merecer esos momentos puntuales y mientras esperamos la llegada del libro que cierra la saga así como la quinta entrega en castellano de Canción de Hielo y Fuego puede convertirse en una alternativa más que interesante.

Gracias a todos los que han tenido la paciencia de leer hasta este punto y que los Reyes os los gratifiquen en regalos mañana ;) sin duda vuestra paciencia lo merece!

2 comentarios:

  1. Magnífica reseña.
    Por mi parte, quisiera añadir un detalle que me llama la atención: la gran cantidad de personajes secundarios que aparecen. Esto es bueno por un lado (ya que ayuda a sumergirse en la ambientación) y por otra malo (ya que, en algunos volúmenes, los que a todas luces son personajes principales quedan relegados a meras apariciones).

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  2. Sí, es cierto que salen un montón. Lo bueno es que al final de cada libro te ponen un glosario por si te pierdes o se te olvida algo o algún lugar. Lo malo es lo que dices, pero siendo tantos libros y tantos los viajes algunos se quedan algo atrás en el camino.

    Gracias por comentar!

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