martes, 27 de diciembre de 2011

Donde los Árboles Cantan fantasía medieval de Laura Gallego

Cambiando de tercio pero sin abandonar el mundo de la fantasía, que es el que más me suele gustar para leer, he aprovechado para hacer un alto en el camino y terminar la última novela publicada por Laura Gallego. No es la primera que ha caído en mis manos pues comencé a interesarme por la autora cuando publicó Crónicas de Idhún y después algunas otras como Alas de Fuego, Alas Negras o La Princesa de los Etéreos. Pese a que en un principio su obra pueda parecer infantil, Laura Gallego es capaz de sorprender con otras bastante más maduras y pensadas como podría ser la que paso a comentar a continuación.

Laura Gallego, nacida en octubre de 1977 en Quart de Poblet (Valencia), comenzó a escribir ya con once años, pero no sería hasta los 21 que escribiría la que la haría conocida dentro de los libros infantiles y le permitiría ganar el primer premio del concurso Barco de Vapor: Finis Mundi. Esto no fue sino el inicio de su carrera y, habiendo terminado sus estudios en filología, pasó a fundar la revista universitaria Náyade, que codirigió hasta el 2010. Actualmente trabaja en su tesis doctoral pero durante estos años ha dejado una gran cantidad de libros publicados para gran alegría de sus fans y lectores. Las obras que la hicieron más conocida fueron sus trilogías Las Crónicas de la Torre (2000-2003) y Memorias de Idhún (2004-2006), lo cual no impidió que a la vez publicara cuentos y libros para niños. Posteriormente publicaría La Emperatriz de los Etéreos (2007), Dos Velas Para el Diablo (2008), Alas Negras (2009), o la serie de Sara y las Goleadoras (2009-2010). Su última novela publicada es esta Donde los Árboles Cantan (14 de octubre de 2011), pero se espera que el próximo año esta prolífica escritora siga sumando más y más historias a las ya publicadas.

En esta ocasión nos traslada a un mundo medieval fantástico y cuenta la historia de Viana de Rocagrís, una chica criada por y para ser la perfecta noble de su tiempo. Con la cabeza llena de las historias de caballeros y dragones, sueña con casarse con su amor de la infancia: Robian de Castelmar. Sin embargo el destino le tiene reservada más de una sorpresa y pronto Viana tendrá que lidiar con la pérdida de todo lo que conocía incluyendo al hombre que ama antes de poder casarse con él, sobrevivir a una situación impuesta e injusta para poder escapar y volver a reconstruir su vida como otra persona completamente distinta. En este momento la delicada y hermosa Viana dará paso a una joven más segura de sí misma, capaz de tomar decisiones, aunque ello la lleve a cometer errores en muchas ocasiones, que la conducirá finalmente a descubrir el secreto del Gran Bosque y encontrar el lugar "donde los árboles cantan" para salvar su vida, la de aquellos que le importan y a todo el reino.

Al comenzar a leer queda claro que la autora ha usado como base las novelas de caballería. Tan solo hay que echar un vistazo a la forma de titular los capítulos, muy a la usanza de este tipo de relatos (Ej. Capítulo 1. De la celebración, del solsticio, del relato del juglar y de la advertencia del caballero). Sin embargo aquí termina todo parecido y Laura regresa a lo que mejor sabe escribir: las historias de amor. Bajo el marco de una invasión y la rebelión por conseguir la libertad, la autora teje una historia de amor con Viana como protagonista que recuerda mucho a la vivida en obras anteriores como Memorias de Idhún o Dos Velas para el Diablo. La maduración, la superación y el deseo de libertad son las claves para entender a la protagonista, que se presenta perfectamente acompañada por un elenco de personajes secundarios bastante definidos destacando a la encantadora Dorea, su nodriza; Oki, el juglar; o Lobo. La historia es ágil y apenas decae lo que permite una inmersión aceptable en la historia y mantener vivo el interés hasta el final.

Como contrapunto negativo podría señalar precisamente la vaguedad en algunas descripciones. Momentos en los que podría haberse explayado mostrando hasta dónde puede llegar con su pluma, los pasa en un parpadeo dando una sensación de apremio, como si Laura se viera obligada en cierta forma a no extenderse más y pasar a la acción. Esto sumado a que el ritmo del libro es pausado, hace que este tipo de momentos sean más obvios para el lector y se pregunte cuánto más podría haber disfrutado de haber dispuesto de más páginas. También hay algunas situaciones y personajes demasiado obvios, sin matizar, quedando divididos en dos bandos perfectamente delimitados hasta lo absurdo en los "buenos" y los "malos". Esta simplicidad tal vez quede bien en un libro infantil, pero en un título que intenta llegar más allá y convertirse en una lectura para jóvenes y no tan jóvenes puede resultar simple.


Destacar la cuidada presentación que la editorial SM ha hecho de este libro con una portada espectacular a cuatro páginas, pues el diseño prosigue en las dos solapas de la cubierta, del mismo ancho que la portada y la contraportada respectivamente, usando una gama de colores y unos contrastes vivos y maravillosos que atraen irresistiblemente a echar un vistazo. Esta tarea se prosigue en sucesivas imágenes en blanco y negro que cubren las hojas de guarda del libro dándoles una vistosidad poco vista en una novela y convirtiéndola en un buen reclamo visual, preludio de la historia que vendrá a continuación y colofón de ésta. Buen trabajo.

Para terminar, me gustaría recomendaros esta obra, ya no por su calidad desbordante o prosa increíble, sino precisamente por su sencillez que la convierte en una deliciosa historia con la que amenizar una época de vacaciones como puede ser precisamente la que disfrutamos estos días. Felices fiestas a todos.

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