lunes, 10 de octubre de 2011

Los Asesinos del Emperador, por Santiago Posteguillo

Bueno, las circunstancias han hecho que otra vez me haya tenido que saltar una semana, pero no por ello ha sido ésta peor aprovechada ni mucho menos. Esta semana tocará ponerse las pilas y dar un salto cualitativo presentando un par de novedades de mi repertorio como compensación a la espera. Comienzo por esta obra, última novela del autor, aparecida el mes pasado y que después de su fantástica trilogía previa formada por los libros Africanus, El Hijo Del Cónsul; Las Legiones Malditas; La Traición de Roma; vienen a redundar en el gran conocimiento y mimo con que su autor nos muestra una realidad pocas veces llevadas a obras de divulgación de una forma tan completa y asequible y es que Los Asesinos del Emperador abunda en los hechos que llevaron al poder al primer emperador hispano, Trajano, una figura de la que se ha escrito relativamente poco por no ser alguien de un gobierno tan truculento como los de los tristemente conocidos Calígula y Nerón o tan famoso como Julio César, Augusto o Constantino.

Santiago Posteguillo es filólogo, lingüista y doctor por la Universidad de Valencia siendo en la actualidad profesor titular en la Universidad Jaume I de Castellón, donde imparte clases de literatura, lingüística y análisis del discurso, profesión que simultanea con ser director de la sede del Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas de la Comunidad de Valencia. Es conocido por sus diversos trabajos y obras publicadas dentro de su campo de investigación y no sería hasta 2006 que daría el salto a la literatura con su primera novela, Africanus: el hijo del cónsul, con la que inauguraría una trilogía sobre Escipión el Africano, general romano que venció a Aníbal en la batalla de Zama. Continuarían a esta primera obra Las legiones malditas en 2008 y el año siguiente La traición de Roma, publicadas todas por Ediciones B. Tras dos años de silencio, este comienzo de otoño de 2011 nos ha traído el inicio de una nueva trilogía pero en esta ocasión centrada en la figura del emperador Trajano, cuyo primer título, Los asesinos del emperador, tenemos en cualquier librería que se precie y comienza a asomar a los Top 10 de ventas de todo el país.


Como la trilogía anterior, se trata de un volúmen grueso de más de 1000 páginas en cartoné con sobrecubierta y con una cuidada edición. No se trata ya tan solo de la obra en sí sino también el esmero con el que es presentada al lector lo primero que hace que la mirada vaya hacia este libro en concreto. Y es que aparte de su evocadora ilustración de cubierta, los mapas del Imperio romano y de la propia Roma a color que se encuentran en la parte de las contraportadas y otros añadidos, tiene en la página anterior a la portadilla y en la última página del libro un entramado que emula a un papiro. Realmente, ¿cuántos libros hoy día se preocupan de algo así? 


La historia arranca en el convulso momento que vive Roma durante los últimos años de reinado de Domiciano. Grupos disidentes a la política del Emperador organizan un golpe de estado que parece abocado al éxito por la inclusión en el complot de su propia emperatriz. Trajano deberá tomar partido, como legatus de Roma, sobre si participar o no en la conjura. Tras su decisión, el movimiento continúa, las cartas están echadas y no hay posibilidad de retroceder una vez puesto en marcha. El emperador Domiciano es encerrado en sus habitaciones, pero cuando parece que todo está perdido, su guardia pretoriana irrumpe en el lugar de los hechos...

Casi como si de un maestro prestidigitador se tratara, Posteguillo nos deja con la duda del resultado final de la conjura para trasladar al lector a un momento pretérito en el que se desarrollará en su mayor parte la obra y que explicará con todo detalle cómo las cosas han ido sucediéndose hasta llegar al momento presente. Habla sobre un joven Trajano, que acompaña a su padre hasta Tarraco donde comenzará a aprender el lugar que Roma tiene reservado para aquellos que no pertenecen a la propia ciudad, una posición que durante toda su trayectoria Trajano estará deseoso por cambiar y hacer equitativa dando la oportunidad a los señores de las provincias, senadores igualmente, a que su status y consideración sean equiparables a los de las grandes familias de la capital del Imperio. A su alrededor se desarrolla el ascenso al poder de la dinastía de los Flavios, así como su gobierno hasta el fatal momento presente. Las batallas ganadas por Vespasiano, Tito y el propio Trajano (padre e hijo), son tratadas con un grado de detalle y un mimo poco o nada conocidos en una novela, asemejando más a un manual de historia que a una obra de divulgación, introduciendo nombres, fechas, lugares, citas... sacadas todas de obras reales y de historiadores contrastados. A la vez que esto va ocurriendo, el odio contra el emperador y su política de terror y paranoia irá creciendo en la misma medida. Esta cadena de situaciones, luchas, intrigas palaciegas y grandes victorias llevarán a Trajano a una posición privilegiada, nombrado heredero de Nerva, que ascenderá a emperador con su muerte siendo el primer emperador no romano de la historia del imperio. La historia termina aquí, en los inicios de su reinado, que es de suponer será tratado en profundidad en las dos obras que continuarán la trilogía.
La novela sabe mantener el interés de principio a fin y es notable el giro con el que el autor deja en suspenso el momento del asesinato de Domiciano para pasar a relatar los hechos que llevan hasta ese punto. También cabe destacar todos los añadidos que tiene la obra, pues no solo tiene el índice y la habitual hoja de Agradecimientos, sino que posee un completo glosario de personajes para que no haya confusión posible al comienzo del libro, una guía introductoria para ayudar a la lectura del mismo y al final de la obra posee un glosario de términos muy completo, bibliografía bastante completa y actualizada sobre la época que trata, mapas de batallas para hacer más comprensible y gráfico el proceso, genealogías completas y también, a modo anecdótico, ilustraciones sobre los diferentes tipos de gladiadores existentes en Roma.  Todo esto convierte a la obra en una novela bien presentada y apta para todos los públicos, siendo incluso útil e interesante para aquellos interesados en acercarse a la Roma antigua de una forma correcta, científica y a la vez divulgativa.
Solo he encontrado una pega en esta novela y es tal vez que existe cierta confusión en diferentes partes de la obra con los tiempos verbales, pero no es en sí un defecto sino una forma de escribir del autor que no es la usual, por tanto llama la atención un tanto pero sin llegar a desmerecer una novela fantástica y tremendamente recomendable.
Que nadie se llame a engaño. Pese a su colosal tamaño es una de esas obras que engancha y no permite separarse de sus páginas hasta haber llegado al final. Brillante, bien escrita y con gran respeto por los personajes y la época, tratando de usar una gran rigurosidad histórica, este "Los asesinos del emperador" así como sus predecesoras debe considerarse como un claro candidato a cualquier biblioteca personal que se precie. 

2 comentarios:

  1. Gracias por el comentario, espero que te haya resultado útil la reseña.

    ResponderEliminar