sábado, 25 de junio de 2011

Trilogía La Guerra de las Dos Rosas, por Sharon Kay Penman

El trabajo me mantiene bastante más liada de lo que me gustaría, pero incluso así siempre hay tiempo si realmente se quiere hacer algo, sobre todo si está relacionado con mi vicio favorito que es la lectura. Así he aprovechado el tiempo para leer el tercer libro de la trilogía que voy a tratar hoy y a comenzar uno que tenía como asignatura pendiente y del que ya daré cuenta en otra reseña posterior. La lectura del Escenario de Campaña de Reinos sigue su curso, pero creo que va un poco para largo todavía reseñarla. Todo llegará, por ahora pasemos a lo que nos ocupa en este caso.

Sharon Kay Penman nació en agosto de 1945 en Nueva York y creció en la populosa y conocida Nueva Jersey. Estudió en la Universidad de Texas, en Austin, donde se especializó en Historia y posteriormente hizo un doctorado en Leyes por la Universidad de Rutgers. Trabajaría un tiempo como abogada antes de decidir encaminar sus pasos hacia el oficio de escritora. Ya cuando era estudiante, Sharon se había interesado por la biografía de Ricardo III y escrito un manuscrito de unas cuatrocientas páginas que le robarían del coche para gran frustración de la escritora, que lo reescribiría mientras seguía con su trabajo y vería por fin publicado en 1982: El Sol en Esplendor. Después se mudaría a Gales donde se trasladó para documentarse con el fin de escribir nuevas obras.

En 1985 publicó Aquí Hay Dragones, donde comienza una serie sobre los príncipes de Gwynedd. En 1988 publicó Cae la Sombra, donde narra las relaciones de Enrique III con su hermano político Simon de Montfort y termina esta trilogía con El Misterio de Wells llevando al gran público una etapa poco conocida de la historia del país de forma sencilla y asequible. Esta fórmula sería utilizada también para su otra gran trilogía sobre los Plantagenet, escrita entre 1995 y 2008, que comienza con la vida de Leonor de Aquitania y también Enrique II, dos personajes controvertidos y de gran repercusión en su tiempo, relatando su extraña unión, sus diferentes formas de pensar y su tempestuosa relación en el primer libro para pasar a hablar de la ruptura de ambos cuando Enrique decidiera ascender a Arzobispo a Thomas Becket  y lleva a un final en la tercera entrega en que se produce el inevitable conflicto que enfrenta al rey con su reina y sus hijos así como a hermanos entre sí. Un periodo interesante de la historia del país narrado con igual destreza por la pluma de la autora siempre buscando estar bien documentada no solo en los  hábitos de las clases altas sino también en el resto de la sociedad de la época.

Con bastante retraso se publicaron en España divida en tres libros la obra de Sharon Kay Penman El Sol en Esplendor titulada con el nombre de La Guerra de las Rosas por la editorial Alamut, que se ve que prefirió dividirla en tres partes antes que en un todo como habría sido mucho más deseable, pero no voy a hablar aquí de las políticas editoriales.

En el primer volumen se narra el final de la guerra entre las Dos Rosas, los Lancaster y los York. Concretamente comienza con el reinado del débil Enrique VI, que se ve eclipsado poco a poco por una figura poderosamente emergente, Ricardo duque de York, lord protector del reino. Ante el ascendiente del duque y la decadencia del rey es la reina francesa Margarita de Anjou quien liderará una coalición de nobles afines a la causa Lancaster para minar el poder de los de York, quienes ya comenzaban a presentar una serie de avales que les acreditaba como auténticos portadores de la corona, con derechos anteriores al del rey actual. 

En estos bélicos sucesos se ven inmersos los hijos del duque de York, cuyos hermanos mayores son enviados con su padre a luchar mientras los pequeños se ponían a salvo con su madre. Tras interminables conflictos narrados con gran maestría por la autora, Enrique VI sería traicionado por parte de sus seguidores y el ejército pondría como rey al hijo del fallecido y traicionado duque de York, Eduardo IV. Margarita buscaría apoyo en Escocia, Francia y otras potencias afines con el fin de ascender al trono a su hijo, supuestamente fruto de su matrimonio con el rey Enrique, quien estaba prisionero en la Torre de Londres, pero que la sombra de la sospecha lo hacía hijo de algún otro favorito dada la inestabilidad mental del rey.

Eduardo y el duque de Warwick, el Hacerreyes (como cierto personaje de Juego de Tronos), habrían de enfrentarse a Margarita y a Jasper Tudor, el otro aspirante al trono con ciertas trazas de posibilidades y con audacia y suerte lograron imponerse poco a poco hasta consolidar el reino por completo bajo control del nuevo rey. Mientras tanto sus hermanos tendrían que sufrir los avatares propios de la época e irían creciendo y aprendiendo cosas que preferirían en algunos casos no haber conocido. 

La segunda parte de la historia, llamada El Señor del Norte, habla sobre la campaña de Eduardo en Francia, su mandato y su decadencia. Ya disponiendo de la corona, nombra a sus hermanos con vida, duque de Clarence (Jorge) y duque de Gloucester (Ricardo). Será en este último, dada su futura importancia, en el que se centre la historia principalmente y Ricardo tendrá que lidiar entre la lealtad a su hermano y los hechos de éste tales como su boda secreta con la manipuladora Isabel Woodville que intentará separar a los dos hermanos y forzar esa relación tan especial entre ellos mantenida desde la infancia, así como la traición de sus parientes y aliados el duque de Warwick y su hermano. Tal vez la única alegría del joven Ricardo, que ya comienza a sentir sobre sus hombros la carga incipiente de poder que el rey está poniendo sobre sus hombros, es la consecución de la boda que deseaba desde su infancia con su prima Ana, hija de Warwick,.  La historia en este libro termina con la muerte del rey Eduardo y todos los interrogantes que este hecho plantea.



El tercer libro, Por la Gracia de Dios, narra el reinado de Ricardo III, a quien la autora desmitifica como la figura terrible que aparece en algunas crónicas de la época y en la obra de Shakespeare. Nombrado lord protector del reino por su agonizante hermano y tutor de su hijo Eduardo, todavía menor de edad, Ricardo debe lidiar con Isabel Woodville y su familia que ocupan los principales puestos de poder. La cosa se complica tras el descubrimiento de que los hijos de Isabel y su matrimonio son supuestamente ilegales, pues el rey había contraído nupcias secretas previamente con otra hija de familia noble, un secreto que Isabel conocía y no deseaba que saliera a la luz pues daba al traste con sus ambiciones y sus hijos perdían cualquier privilegio al que pudieran aspirar. Será a la luz de estos hechos y para evitar mayores conflictos que Ricardo decida convertirse en rey, asesorado principalmente por el duque de Buckingham y otros nobles que le prestan su apoyo. La corona solo es el comienzo de los males de Ricardo, quien pese a esforzarse por ser un buen rey no consigue sino perder lo poco que le quedaba en el proceso de mantener y consolidar el reino. A la muerte de sus sobrinos sigue la de su propio hijo. Su mujer, Ana, no le sobrevivirá mucho más dejándole en la más completa soledad que tiene un final épico durante la batalla que le enfrentará al único opositor a su reinado, Enrique Tudor, en Bosworth. Era agosto de 1485 y la última llama de los York se apagaba dando paso a una nueva estirpe que terminaría con la guerra al unir ambas casas por matrimonio cuando Enrique Tudor desposara a Isabel de York, hija del difunto rey Eduardo. 

Narrado todo con asombrosa calidad, notándose el esfuerzo documental y tratando a los personajes con gran equidad, Sharon demuestra un gran conocimiento y afecto por todo lo relacionado con la Edad Media inglesa. Especialmente recomendado a cualquier seguidor de la novela histórica, pasa por ser un indispensable para aquellos interesados en ese periodo histórico. Es sorprendente y agradable ver cómo cada uno de los personajes principales refleja sus miedos, deseos, esperanzas y todo tipo de emociones propias del ser humano, construyendo un mosaico de hechos y personajes que llena de vida uno de los momentos más importantes de la Edad Media inglesa.


2 comentarios:

  1. Interesante reseña, de una interesante trilogía, de una interesante época.
    Desde luego, la comparación con Juego de Tronos es evidente, ya que Martin se sirvió del mismo período como influencia en su obra.

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  2. Pues esta señora no desmerece en nada con sus libros. Una pena que por ahora solo nos haya llegado esto a las librerías. Sé que antaño se publicó El Hombre de la Reina pero está descatalogadísimo y me ha sido imposible hacerme con él :(

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